Cuadernos de Bodega • 2026
Finca Constancia Parcela 23: El Reflejo de un Paisaje Castellano
Cuando la tierra de Toledo decide susurrar la historia de una sola viña de Tempranillo.
Una anécdota entre surcos
Se cuenta en las tierras de Otero que, cuando los ingenieros de la familia González Byass llegaron a la finca, dividieron el terreno en parcelas buscando el "ADN" de cada suelo. Al llegar a la número 23, notaron algo extraño: la brisa soplaba diferente y la tierra tenía un tono dorado bajo el sol del mediodía. Decidieron que esa parcela no se mezclaría con ninguna otra. Hoy, el Parcela 23 es el testamento de aquel hallazgo, un vino que nació para ser protagonista solitario, como aquel que sabe que no necesita compañía para brillar.
Entrar en el universo de **Finca Constancia** es comprender que el vino no es un producto, sino un fragmento de tiempo y geografía embotellado. En esta web solemos buscar historias, y la del Parcela 23 es la de la perseverancia. A lo largo de sus 2000 palabras de vida, este tinto nos enseña que la Mancha Alta tiene una elegancia que nada tiene que envidiar a las denominaciones más históricas del norte.
Zonas Destacadas: El Puzle de Finca Constancia
La bodega es famosa por su diseño de "vinos de parcela". Cada trozo de tierra cuenta una versión distinta de la uva, pero estas tres áreas son las que definen el alma del proyecto:
Parcela 23: La cuna del Tempranillo. Suelo de aluvión que aporta esa fruta roja explosiva y vibrante.
Parcela 52: Territorio de la uva Graciano, aportando notas especiadas y una acidez eléctrica.
Parcela 12: El rincón del Cabernet Sauvignon, donde la estructura y el cuerpo se vuelven protagonistas.
El Parcela 23 se siente como caminar por un monte bajo toledano tras una tarde de lluvia. Es un vino vertical, honesto y, sobre todo, extremadamente visual en sus matices. Aquí no buscamos tecnicismos, buscamos la sensación de frescura que aporta el roble francés cuando solo acaricia la uva.
Sensaciones en la Copa
- Al servirlo: Verás un rojo cereza que brilla como si tuviera luz propia, con bordes que aún guardan el violeta de la juventud.
- Al acercarlo: Te invadirá el olor a frambuesas recién recogidas y un toque sutil de vainilla que no cansa.
- Al probarlo: Sentirás una caricia suave. Es un vino "educado", no te golpea, te acompaña durante toda la cena.
- Al terminar: Queda un recuerdo de cacao y regaliz que te pide, casi sin querer, otro sorbo.
El Ritual del Disfrute
Para esta web secundaria, siempre recomendamos que el vino no sea una ciencia, sino un momento. Con el Parcela 23, el ritual es sencillo pero sagrado. No necesita grandes decantaciones, pero sí espacio. Una copa amplia donde el vino pueda respirar y soltar esos aromas de campo castellano es fundamental.
La grandeza de este tinto reside en su capacidad para ser sofisticado sin ser distante. Es un vino que puedes encontrar con facilidad, pero que siempre guarda una sorpresa para quien se detiene a escucharlo. Es, en definitiva, la historia de una parcela que se negó a ser una más.
Veredicto Editorial
En el Parcela 23 encontramos la definición de "lujo democrático". Un vino de parcela al alcance de todos, que respeta la tipicidad del Tempranillo y nos regala un viaje a las tierras de Toledo sin movernos de casa. Una joya visual y sensorial que merece un hueco en nuestra bodega personal.
"Donde la tierra se hace poesía y la uva se vuelve destino."

